Los resultados de la elección del pasado primero de julio han empezado ya a salir de la Asamblea Municipal, las tendencias marcaron que Javier González Mocken tendrá la constancia de mayoría y de validez de la elección de Ayuntamiento. En este tenor, lo complejo de una elección concurrente daría al partido de MORENA el carro completo en Ciudad Juárez. La sorpresa reside en que un movimiento social hizo una ola democrática que arrastró a lo largo y ancho del país a todos los partidos políticos y que MORENA en su primera aparición en la boleta presidencial gana la elección, no se esperaban estos resultados.

Este movimiento telúrico que vivimos el primer domingo del mes de julio alcanzó a soportar una elección altamente competida donde la diferencia entre el primer lugar y el segundo fue de 1281 votos. Es decir menos de un voto por casilla en la que fue la madre de todas las batallas electorales de la que tengamos recuerdo en Ciudad Juárez. En el año de 1995, Ramón Galindo Noriega le ganó a Carlos Morales por una diferencia de 1605 votos. Con este recuento de daños, los vencedores y vencidos escriben una página más de la historia electoral de Juárez.

El fantasma de la impugnación de los resultados electorales está a la vuelta de la esquina. Será cuestión de días para que sepamos si hay una judicialización de la elección o bien pasará sin pena ni gloria el comportamiento de una de las más altas tasas de participación de las que tengamos registro en Ciudad Juárez con un 48.23% de votantes que depositaron su voto. Veinte años atrás, la votación obtenida rebasó lo 52 puntos en una elección de ayuntamiento, se rompió el estigma del 70% de abstencionismo electoral.

La evaluación negativa de Enrique Peña Nieto hizo el trabajo fácil en contra del PRI, cuyos candidatos no la vieron venir y todos se fueron por donde vinieron, sin la posibilidad de intervenir en un proceso de elección dónde los electores les dijeron nada para Ustedes. Lo mismo le pasó al PAN, con la diferencia que el gobernador del estado mandó a sus mejores cartas, sin contar que el aumento en los niveles de participación y el efecto Andrés Manuel López Obrador iba a abrir camino a todas las candidaturas de MORENA.

En este tenor, el PAN y el PRI fueron derrotados y de paso eliminado el bipartidismo predominante que desde la década de los años de 1980 se mantuvo en la fronteriza comunidad. Otro de los grandes perdedores son el PANAL y el PRD, quienes no logran tener una representación en el cabildo por no contar con el 2% de la votación en la elección de ayuntamiento. La reconformación del nuevo Ayuntamiento le daría en un primer momento 11 regidurías a la coalición conformada por MORENA, PT y PES. El PRI se quedaría con 3, igual que el PAN (3) y la planilla Independiente (3), finalmente con 1 se quedaría el partido Verde. Sin representación entonces PANAL y PRD.

Lo cerrado de la contienda, con menos de un voto de diferencia por casilla, así como las irregularidades encontradas y manifestadas en el pleno del Instituto Estatal Electoral, harían que de nueva cuenta en Juárez tuviéramos un concejo municipal. No es lo deseable, pero para allá apunta el zapato. La intervención de la FEPADE así como de los tribunales electorales federales y estatal está en manos de los partidos políticos y sus candidatos. Los ciudadanos no están dispuestos a un nuevo proceso electoral en caso que se diera, pero es mera opinión.

En conclusión, la declaratoria de validez de la elección así como del cómputo de la elección han están siendo observadas con lupa. Mientras tanto, los equipos jurídicos se prestan a dar la lucha en los tribunales electorales para documentar triunfos y derrotas. La sociedad está polarizada en una elección que parecía de trámite y que debido a lo cerrado de la misma deja una enseñanza: el voto de los ciudadanos cuenta.

Por Eduardo Borunda.

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